Esta es la traducción personal de mi blog original en catalán. Está hecha intentando mantener al máximo el sentido original de cada una de sus entradas. Aquí encontraréis, igual que en el original, experiencias vividas y sentimientos a flor de piel. Todo he intentado transmitirlo de manera que podáis sentirlo conmigo. Si en algún momento lo he conseguido, o no, agradeceré vuestros comentarios y, sobre todo, vuestras críticas... Espero que os guste. Gracias a todos.
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jueves, 9 de noviembre de 2023
LA NIEBLA
Aconteció que llegó la niebla confundidora de voluntades y Fermín encegueció de repente. Todos los colores devinieron en blanco para sus ojos y dicho blanco llenaba todos los rincones. Aprendió a imaginar puntos negros en el horizonte que guiasen sus ahora vacilantes pasos, torpes e inseguros. Conoció cada pliegue de mis manos en los paseos matutinos por el bosque. Entrelazaba sus dedos nervudos con los míos, suaves e hinchados de artritis. No hablaba mucho. Solo decía de vez en cuando "ya están aquí". Y yo "Sí, Fermìn, puedo olerlos". Él decía que los veía, que los puntos negros dibujaban rostros en su retina. Y debía de ser cierto pues sus ojos se volvían azules o verdes según el día y negros de noche. Una mañana, después de bañarlo y mientras peinaba su abundante pelo cano, señaló tras de mí y pude ver el reflejo de una guadaña refulgir en su mirar ausente. “¿Lo ves, Pilar? Ya llegaron”. Y yo “Si, Fermín, siento el almizcle en el viento”. Las calaveras rientes bajo los negros capuchones nos ofrecieron sus manos, nos llevaron con ellas pasito a paso y los colores volvieron.
jueves, 9 de febrero de 2023
TRILEROS
¿Dónde está la bolita?, me preguntaba Daniel. Su aura de prestidigitador me aturdía y el fondo de la cuestión era siempre el mismo: ¿Hasta cuándo? Estaba acostumbrado a engañar a los incautos transeúntes guardándose hàbilmente el guisante en el bolsillo. Yo le ayudaba en mi tiempo libre sirviéndole de cebo. Acordábamos de antemano donde se escondía el objeto las tres primeras veces y yo apostaba, acertaba y ganaba siempre, haciendo evidente a los curiosos la facilidad de aprovecharse del pobre chaval que creía poder engañarles. Luego me alejaba y tomaba el sol en alguna terraza próxima frente a una fresquita caña de cerveza. Él llegaba siempre sonriente, siempre contento y me enseñaba los billetes de todo tamaño, de todo valor, de aquí y de allà -verdes, azules, marrones, $, €, £...
Íbamos luego a cenar a nuestros restaurantes favoritos. Entrábamos a las discos de moda donde no pagábamos porque conocíamos a los dueños o a los encargados, habitantes de la noche como nosotros.
Llegábamos a casa achispados y relucientes. Caíamos sobre la cama abrazados, con el jadeo y el latido del ansia entre la piernas. Yo las abría para él, ténuemente primero, descarada después. Sus dedos entraban en mi como las manecillas de un reloj a las diez y diez y el pulgar buscándome el clítoris y preguntando,siempre -¿dónde está la bolita..?
Íbamos luego a cenar a nuestros restaurantes favoritos. Entrábamos a las discos de moda donde no pagábamos porque conocíamos a los dueños o a los encargados, habitantes de la noche como nosotros.
Llegábamos a casa achispados y relucientes. Caíamos sobre la cama abrazados, con el jadeo y el latido del ansia entre la piernas. Yo las abría para él, ténuemente primero, descarada después. Sus dedos entraban en mi como las manecillas de un reloj a las diez y diez y el pulgar buscándome el clítoris y preguntando,siempre -¿dónde está la bolita..?
jueves, 19 de mayo de 2022
KARAOKE
La tristeza y la rabia por el abandono la habían sumido en un pozo que no la dejó salir de los concisos límites rectangulares de su tálamo matrimonial, que ahora se le antojaba mortuorio. Las sábanas blancas amarillearon y se acartonaron en torno a ella cual mortaja macilenta. Se volvió exangüe su rostro y sus pupilas verdes se rodearon de un blanco roto cruzado de quebradizos filamentos de azafrán. El día que papá llegó y abrió las ventanas del cuarto por poco no se difumina ella en polvo de estrellas, en motas de luz apagada. Papá pegó cuatro gritos, seis, ocho gritos, diez...agarró a Mariela por la descolorida franela del pijama de invierno y la desnudó. Llenó la bañera de agua helada y la sumergió unos instantes. Mari, como él la llamaba, boqueó intentando atrapar el aire que se le escapaba. Varias veces inspiró, sedienta, y cuando sintió llenos sus pulmones salió, desnuda como estaba, y se abrazó al viejo, trémula y reconfortada.
Mariela se maquilla como nunca antes; ante el espejo ensaya sus antiguas artes de seducción, casi olvidadas, y sale de casa intuyendo vagamente que no va a volver.
Mientras tanto, Mario toma la enésima cerveza en el decadente karaoke...
Mariela se maquilla como nunca antes; ante el espejo ensaya sus antiguas artes de seducción, casi olvidadas, y sale de casa intuyendo vagamente que no va a volver.
Mientras tanto, Mario toma la enésima cerveza en el decadente karaoke...
jueves, 12 de mayo de 2022
GROSELLA EN LOS LABIOS
Siente la lluvia por dentro y por fuera. A fuerza de negar el sol la húmeda sensación permanece y aumenta, royendo sus entrañas. Estaba tan tranquila y esperanzada. Si lo hubiese sabido, imaginado siquiera... No deseaba gran cosa, una charla amena, unas tapas, unos ojos verdes (no imprescindibles) y unos refrescos. Una tarde divertida. Una primera cita a ciegas que sólo fuese un comienzo. La había abducido con zalamerías que dio por ciertas y se abrio en canal bajo el paraguas de la nube de los deseos. Quién se lo iba a decir a ella, tan pragmática, tan antigua. Pero la vorágine la engulló y cuando presintió que debía echarse atrás ya fue tarde. Abrió su casa a una última copa para él, la primera para ella. Se perdió un instante en el baño y ya no vio nada más. Al despertar observa en la mesita los dos vasos -vacio el suyo, lleno el del hombre- y comprende el sabor de grosella en sus labios. Entiende el dolor en su vientre mientras busca bajo la cama las bragas perdidas. No encuentra ni rastro del desgraciado, tan solo unas gotas de pis en el baño antes de bajar la tapa.
jueves, 10 de marzo de 2022
DESDE EL PESCANTE DE LA DILIGENCIA
Contaba mi padre que conoció a Billy el Niño. Lo había llevado de Nuevo México a Arizona al morir su madre. Sólo era un adolescente en busca de trabajo y papá le dejó viajar a su lado y le enseño a manejar el látigo y las riendas. Billy decía que de mayor tendría su propio rancho. Cuando los asaltantes detuvieron la diligencia, nadie se movió. Levantaron todos sus manos y Billy silbó, disimulando. Miss Presley recibió un balazo que le partió la tráquea y su amado no llegó a conocerla carnalmente, ni hubiese podido pues el segundo disparo de los forajidos le arrancó de cuajo los huevos. Mientras uno de los bandidos vigilaba, los otros registraban los equipajes. Parece ser que al vigilante le llamó la atención el silbo de Billy y le inquirió sobre dónde había escuchado esa canción, una vieja balada irlandesa. No debió el hombre bajar la guardia pues Billy, haciendo ademán de ir a contestar, asió el revólver de papà y disparó cuatro veces: el irlandés, los dos ingleses y el negro sembraron de sangre el polvoriento camino. Billy, catorce años, iniciaba una leyenda. Papá siempre nos contaba que desde el pescante de la diligencia se ve todo más claro y ese día más que nunca.
jueves, 10 de febrero de 2022
LA CAMPANILLA DE CASCABEL
LA CAMPANILLA
Suena la campanilla. Oigo lamentos quejumbrosos salpicados de terribles maldiciones. Desciendo despacio la escalera conteniendo la respiración. La moqueta amortigua mis pasos, lentos comparados con el galope desenfrenado de los latidos de mi corazón. El árbol caído y los adornos esparcidos caóticamente alfombran el salón. Me acerco sigiloso y lo encuentro tendido en el piso agarrándose la pierna, la sangre disimulada en el rojo pantalón. Papá me enseñó a pescar de pequeño y he colocado un cascabel en la punta de la estrella del árbol. No estaba seguro de que funcionara pero sabía que en cuanto el cepo se cerrara caería. Doy la vuelta al hombre colocándolo boca arriba y estiro su barba blanca la cual no se desprende, contrariando mis espectativas. Por la ventana asoma una cabeza de reno con los ojos como platos...
Suena la campanilla. Oigo lamentos quejumbrosos salpicados de terribles maldiciones. Desciendo despacio la escalera conteniendo la respiración. La moqueta amortigua mis pasos, lentos comparados con el galope desenfrenado de los latidos de mi corazón. El árbol caído y los adornos esparcidos caóticamente alfombran el salón. Me acerco sigiloso y lo encuentro tendido en el piso agarrándose la pierna, la sangre disimulada en el rojo pantalón. Papá me enseñó a pescar de pequeño y he colocado un cascabel en la punta de la estrella del árbol. No estaba seguro de que funcionara pero sabía que en cuanto el cepo se cerrara caería. Doy la vuelta al hombre colocándolo boca arriba y estiro su barba blanca la cual no se desprende, contrariando mis espectativas. Por la ventana asoma una cabeza de reno con los ojos como platos...
jueves, 13 de enero de 2022
SE ACABÓ
Luís me pidió ver la puesta de sol y acto seguido me soltó un "ya no te quiero"; no supe qué contestar, yo, que jamás le había negado nada.
Pronto una nueva relación llenó mi vida. No me sentía aún preparada para ello pero al oir por primera vez aquella voz supe que sería para siempre. Era cuñado de Luís. No el tipo de cuñado que todos tenemos en mente. No era soez ni desagradable ni imponía sus opiniones; era prudente y no hablaba cuando no sabía de un tema, sólo escuchaba y asentía, o no, con una sonrisa.
Por otro lado, me trataba como a una reina. Me susurraba al oído y yo, con gusto, le complacía. El último invierno me llevó a un refugio de montaña en la sierra madrileña donde pasamos dos hermosas noches. Por el día, mientras él esquiaba, lo esperaba en la habitación sintonizando canciones de amor, lujuria desenfrenada en el pequeño televisor del cuarto.
Fui muy feliz con él y añoro esos años como los mejores de mi vida. Hoy, en este mercadillo donde no dejo de sonreir para que alguien me recoja y consciente de que la obsolescencia me pasa factura, echo de menos sus palabras cuando llegaba después del trabajo, siempre las mismas: "Alexa, ponme música"...
Pronto una nueva relación llenó mi vida. No me sentía aún preparada para ello pero al oir por primera vez aquella voz supe que sería para siempre. Era cuñado de Luís. No el tipo de cuñado que todos tenemos en mente. No era soez ni desagradable ni imponía sus opiniones; era prudente y no hablaba cuando no sabía de un tema, sólo escuchaba y asentía, o no, con una sonrisa.
Por otro lado, me trataba como a una reina. Me susurraba al oído y yo, con gusto, le complacía. El último invierno me llevó a un refugio de montaña en la sierra madrileña donde pasamos dos hermosas noches. Por el día, mientras él esquiaba, lo esperaba en la habitación sintonizando canciones de amor, lujuria desenfrenada en el pequeño televisor del cuarto.
Fui muy feliz con él y añoro esos años como los mejores de mi vida. Hoy, en este mercadillo donde no dejo de sonreir para que alguien me recoja y consciente de que la obsolescencia me pasa factura, echo de menos sus palabras cuando llegaba después del trabajo, siempre las mismas: "Alexa, ponme música"...
jueves, 9 de diciembre de 2021
EL SECRETO
El hijo de María es un tesoro, oro de ley, la joya de su madre. En la escuela, el primero; sus amiguitos siempre lo buscaban para el fútbol y para intercambiar los cromos repetidos; todos querían ir con él al cine, a misa o, simplemente, a pasear por el parque. Era, además, parlanchín y zalamero y las chicas se le acercaban confiadas en el patio del colegio o a la salida de la iglesia o le iban a animar a la cancha, dónde no se le daban mal los deportes; pese a su baja estatura jugaba al baloncesto mucho mejor que muchos chicos mayores que él aunque al hijo de María le gustaba más el fútbol.
Creció el chaval creyéndose todo lo que de él hablaban en el pueblo y se creía invencible. Sabía de su fama y se aprovechaba de ello. Solamente Petra, aun con sus fierros en los dientes y su mirada torcida, conoció un día su secreto pero no llegó jamás a contarlo.
El hijo de María, oro en paño, se despide de su madre, llama al guardia y desaparece tras las puertas de hierro dejándola con un mustio adiós colgando del intercomunicador y una lánguida lágrima en la manga...
jueves, 11 de noviembre de 2021
VERDE PISTACHO
EL CUARTO VERDE PISTACHO
Sé que estás cerca, observando mi entrepierna a través del muro. Lo sé. Y con mis trémulos muslos separados se abren tus párpados tras el minúsculo redondel que piensas que no sé ver. Mi cuarto en la pensión no es muy amplio -como el tuyo, supongo-: una cama grande para uno, justa para dos, un pequeño sofá de escay y una mesita redonda junto al rácano minibar. No hay siquiera un triste televisor.
Sé que estàs cerca, con tu aliento rojizo y oleoso hendiendo el tabique que nos separa. Sé también que manipulas tu hombría mientras me miras y ahogas tus jadeos entre los dientes apretados. Eyaculas de cara a la pared, apuntando tembloroso hacia el pequeño boquete, apoyando la cabeza con los ojos cerrados, abres la boca apretando firme el miembro con tu fuerte y venosa mano. Un fino churrete resbala hasta el suelo oscureciendo la pintura verde pistacho reseca de mi cuarto. Una gota de sangre negra brota de tu labio inferior y salpica tus blancos zapatos de ante, los que te limpio siempre cuando sales de casa en la mañana lanzándome al aire un beso...
martes, 29 de junio de 2021
NOWHERE GIRL EPISODIO SEGUNDO
Entonces desapareciste. Como si todo no hubiese sido más que un fuego fatuo en la noche de San Juan. Como una liebre en la lluvia de noviembre, como una lágrima en el fondo de la maleta. Como si mis besos hubiesen llenado de escarcha tu entrepierna sedienta de miel. A contracorriente, como siempre. Si ya éramos libres, ¿qué aliciente tenías? Te gustaba, te gusta, creer que eras mejor que las demás, creer que ganabas, ser el perro del hortelano ( ni como ni dejo ¿o tú sí comías?), tal vez siempre has mentido aún sabiendo que a ti te mentías mientras yo te nombraba en otros jardines.
Entonces desapareciste. Como la niebla en el sol. Como la luz de tu ventana entre los listones de los postigos polvorientos y sangrantes. Tus ojos verdes se llenaron de hiel cuando tus afilados colmillos soltaron la presa mientras tu risa resonaba en mis sienes y mi piel rezumaba el chapapote de tu desidia.
Entonces desapareciste. Después de voltear mis entrañas, de arrebatar mi pasado y freirlo despacio, cociéndolo después al gratén de las uñas de tus pies torcidos, de tu boca engalanada de orgullo, de tus collares falsos y el cuarzo y las piedras de nuestras perlas ensangrentadas. Entonces pugné por intentar olvidar tus migajas y te me hiciste carbón entre las piernas de mis amantes mientras rizaba el vello de mi nueva realidad lejos de tus cojines, de tu cama, de tu casa, de tu mundo de mentiras y mientras estiro la punta de mi manta nueva olvido la colcha de las cenefas descoloridas...
Entonces desapareciste. Como la niebla en el sol. Como la luz de tu ventana entre los listones de los postigos polvorientos y sangrantes. Tus ojos verdes se llenaron de hiel cuando tus afilados colmillos soltaron la presa mientras tu risa resonaba en mis sienes y mi piel rezumaba el chapapote de tu desidia.
Entonces desapareciste. Después de voltear mis entrañas, de arrebatar mi pasado y freirlo despacio, cociéndolo después al gratén de las uñas de tus pies torcidos, de tu boca engalanada de orgullo, de tus collares falsos y el cuarzo y las piedras de nuestras perlas ensangrentadas. Entonces pugné por intentar olvidar tus migajas y te me hiciste carbón entre las piernas de mis amantes mientras rizaba el vello de mi nueva realidad lejos de tus cojines, de tu cama, de tu casa, de tu mundo de mentiras y mientras estiro la punta de mi manta nueva olvido la colcha de las cenefas descoloridas...
martes, 15 de junio de 2021
MARGARITAS EN EL JARDÍN
Los niños han salido temprano entre empujones y sin decir adiós. Su padre les espera afuera, en el coche nuevo, desde hace rato. Fue feliz con él y no le echa de menos, en absoluto. Se habían enamorado y se casaron tan jóvenes y tan ciegos! Todo marchó sobre ruedas mientras el tiempo los devoraba despacio. A toda prisa, niños, padres, suegros, cuñados. Unos venían, íbanse otros. Tras unos años sin tregua pudieron permitirse la casa de sus sueños, con piscina y margaritas en el jardín. Mandaron a los pequeños a un colegio inglés y su hombre empezó a desaparecer. Cuando llegaba tarde en la noche pidiendo gresca ella mentía un dolor de cabeza.
Se habituó al tacto del gotelé y aprendió a recorrer a tientas el pasillo de arriba, ocho pasos, y a bajar sola los escalones de cristal, doce. Una vez suyo el espacio empezó a pensar en escapar; el cerrojo se le resistía y entre làgrimas imaginaba volar ventana al viento. El día que consiguió abrir el portón corrió sin tino por el jardín no sin antes besar de bruces la grava de la entrada. Corrió y corrió tanto que la negra boca del pozo la recibió relamiéndose y volaba mientras caía y por primera vez podía ver los colores del arco iris.
jueves, 20 de mayo de 2021
NO PUEDE SER
NO PUEDE SER
No puede ser. El comedor lleno de hormigas y nadie las ve. Suben por los rincones hasta el techo y bailan bajo la mesa alrededor de las migas de pan. Algunas de ellas, muchas, suficientes para notar sus mordiscos, trepan por mis pantorrillas y el ácido fórmico satura mis receptores olfativos y pellizca mis carnes a la altura del escroto causándome olvidadas erecciones. Maldigo y exhorto a mi esposa que me las sacuda y las mate, que las pisotee, que las elimine, que las aniquile. "No hay nada, tontaina, imaginaciones tuyas". Suplico y arranco en llanto y las agarro en mis manos, que bullen febriles llenas de ellas, enseñándoselas. Sin hacerme caso se escabulle a la cocina a preparar el almuerzo y no la sigo, aterrorizado. Cómo estarà, si el comedor anda manga por hombro..!
Llaman. El timbre berrea descascarillado y nadie abre. Antonia grita: "Pero bueno, ¿no puedes abrir?" Entra un hombre joven. Creo conocerle pero no estoy seguro. Murmuran a mis espaldas. Se me acerca, risueño, y me toma del brazo. "Vamos a ver. ¿Cómo están hoy las hormigas, don Ernesto?", pregunta mientras mi mujer se limpia las manos en el delantal...
jueves, 8 de abril de 2021
EL CANTO DEL CISNE
“Házmelo con la dulzura
De un catéter en las ingles
Con el sopor de la aguja
En su animal agonía
Punzante
En las carencias
De mis hígados flotantes"
Fueron las primeras palabras que Carlos escuchó al despertar. No era capaz de recordar si canción o poema; si noche loca o vela interrumpida. No recordaba tampoco la sacudida de la tostadora ni la chamusquina de sus dedos ennegrecidos. En este momento sólo intuía que escribía para ella en aquella noche oscura.
Antonia se debatía, meses después, entre matar o morir, entre la agonía y el vacío, todo o nada, cuando sintió el roce de las vendas en su codo desnudo. Había conectado la grabación con aquellas últimas palabras, una vez más, y apoyado la cabeza en sus brazos cruzados sobre la cama ocupada por aquel su hombre ¿soñaba? Levantó la mirada en su duermevela y vió de nuevo y por última vez aquellos ojos azules recitando:
"...de un catéter en las ingles...
viernes, 12 de marzo de 2021
BERTA
BERTA
Berta era obediente sobremanera. Aprendió a distinguir los colores y también a nombrarlos: blanco y negro, primero; después, rojo, verde y azul. El amarillo siempre se le resistió, al igual que los colores complejos, excepto el añil. Nunca utilizó las manos para pintar. En cuanto mamá se descuidaba -también aprendió a decir "mamá"- le robaba los pinceles, se los acomodaba en la boca y, mojándolos en la paleta que aquélla olvidaba en cualquier parte, los mezclaba y pintaba las paredes. Torpemente al principio pero mejor día tras día. Una noche mamá vio luz en la buhardilla, subió sigilosa y observó, entreabriendo la puerta. Allí estaba Berta, pintando el lienzo que, blanco, parecía esperarla. Mamá no dijo nada. Al amanecer, mientras Berta dormía, fue al desván y vió la tela: Van Gogh, autoretrato, aún fresco. Le siguieron, sucesivamente, Los girasoles, Arlequín, Las dos majas, los relojes blandos y un sinfín de copias perfectas. Los museos, poco a poco, fueron perdiendo los originales de sus obras más cotizadas. Nunca se dieron cuenta. En casa, nos acostumbramos a los lujos.
Berta murió a los trece años, con un lastimero ladrido al despedirse...
lunes, 15 de febrero de 2021
LA LIBRERÍA
LA LIBRERIA
El muchacho lo vio en el escaparate un atardecer rosado en el que el aire pesaba agobiante bajo un cielo opresivo y confuso. No había más libros. Entró. El cencerro sobre el dintel repicó alegre avisando mas nadie apareció. Se acercó al mostrador. Sobre la madera recién barnizada, un timbre, un vaso, y una jarra. Sirvase usted mismo. Bebió y llamó al timbre. Nadie. Pasó los dedos por los anaqueles vacíos en busca de una mota de polvo inexistente. —Quisiera comprar el libro—, voceó al aire. El eco repitió “ibro, ibro....” Esperó. Empezaba a impacientarse cuando apareció el niño en la escalera que llevaba al piso superior. Se le parecía mucho. —Disculpe, estaba preparando la cena. Decía usted? —El libro, quisiera comprarlo. —No està en venta, es un ejemplar único. —No lo vendes? No traerás más ejemplares? —No.Te lo regalo. —Y por qué tanto esfuerzo en adecentar la vieja tienda?
—Todos pasan por aquí, todos encuentran esta librería cuando están preparados. —Pero el libro está inacabado! —Por supuesto, es el tuyo. Cada uno tiene el suyo. Tienes un lápiz? Así podrás intentar terminarlo.—
El muchacho hojeó el libro. Empezaba como un diario con la fecha de un día de febrero, trece años atrás. Coincidía ésta con la de su nacimiento.
Parpadeó...
miércoles, 13 de enero de 2021
SORDERA
No escuché nada de lo que me dijo entre susurros. Simplemente le besé con el ansia de la primera vez sabiendo que sería la última. No fue ninguna película: todo me pareció tan real como la niebla en otoño o mi piel enrojecida en verano. La canción se deslizaba deslabazada entre mis piernas. No podía ser: la moqueta granadilla que iba a poner en su salón contrastaría de pena con mis paredes turquesa. El atardecer acechaba tras los incipientes neones de la avenida. Abrazados en plena calle, sólo podía ser una despedida. Pero aquellos susurros... si pudiera parar un momento la música...si se hubiese quedado atrapado para siempre en aquel pueblucho de la marmota...
Pero no. Aquí estaba, conmigo, con aquella cara de tonto picarón que sabía poner cuando quería parecer simpático. En medio de la avenida con los coches rozándonos los zapatos y mojando nuestras ropas.
Os aseguro que no sé lo que dijo. Tal vez el único consuelo sea que usted tampoco lo sabrá. Elucubrarà, supondrà, imaginará...mas no acertará. Sólo él y Sofía lo saben. Brian Ferry tapando las últimas palabras antes de los créditos y usted llorando en la sala a oscuras, dejando escapar un suspiro.
Pero no. Aquí estaba, conmigo, con aquella cara de tonto picarón que sabía poner cuando quería parecer simpático. En medio de la avenida con los coches rozándonos los zapatos y mojando nuestras ropas.
Os aseguro que no sé lo que dijo. Tal vez el único consuelo sea que usted tampoco lo sabrá. Elucubrarà, supondrà, imaginará...mas no acertará. Sólo él y Sofía lo saben. Brian Ferry tapando las últimas palabras antes de los créditos y usted llorando en la sala a oscuras, dejando escapar un suspiro.
lunes, 14 de diciembre de 2020
ESTADÍSTICA APLICADA
La cimitarra, recién afilada; el revólver, cargado y engrasado; la mezcla de leche, cacao y barbitúricos, a punto. Subió la escalera con la bandeja balanceándose en sus manos. Jefren -conminó Jesusa- me duermo. Espera, querida, toma primero tu leche, verás cómo te relaja-. Tomó el vaso y acercándolo a los labios bebió, con ansia. En seguida cayó en su cotidiano sopor, conocido y aceptado. Jefren bajó los peldaños descalzo para no hacer ruido, introdujo el revólver en un bolsillo de la trenca verdeoliva y entró al salón en pos de la cimitarra dispuesto a terminar aquello y largarse con el dinero y con Eva. Debía acabar rápido si querían tomar el primer vuelo. Empezó a subir al cuarto donde el cuerpo yacía inmóvil mas al llegar al último escalón un pliegue de la alfombra lo hizo trastabillar, braceó entre maldiciones y cayó por encima de la dorada barandilla hincándose la cimitarra en el bajovientre, al tiempo que oía un disparo y sentía reventar su muslo derecho. Intentó agarrarse a la mesa del salón pero sólo consiguió hacer caer el periódico, abierto por la página de curiosidades. "El 99% de los hombres muere antes que su", pudo leer...
jueves, 12 de noviembre de 2020
EL ÚLTIMO ESCALÓN
EL ESCALÓN
...11, 12, 13.
No podía ir peor. Ya al salir de palacio mi voz interior me lo advirtió "René, el último escalón". Me cazaron desprevenido mientras preparaba el lonche de mi prima Antonia, quien a esas horas estaba siendo encotillada por sus damas de compañía para la visita de Mr. Jakobs, enviado por la casa real británica para intentar resolver algunas diferencias en asuntos de aguas territoriales. Nuestro rey siempre delegaba en ella, sabedor de sus dotes de persuasión. Mientras algunos rebeldes me encapuchaban oía sus agudos chillidos “Loui, Loui...” Más atrás, la ronca voz del rey, “Antoinette, Ant...merde”. Bajaron todos como manada de ñus en estampida arrastrándome consigo. “Allez, allez, vite!”A ciegas contaba los escalones mas con el apuro perdí la cuenta y en el último tropecé, rompiéndome la nariz.
Crujía ahora la madera bajo mis pies. Nos quitaron por fin las capuchas. Los reyes cuchicheaban tras de mí en la cola al pie del entarimado. Subí a trompicones, 11 12 13, éste con el pie izquierdo. Nada podía ir bien, toda mi vida intentando terminar escaleras con el derecho...
En el último instante oí el seco silbido de la hoja cercenando mi cabeza...
miércoles, 10 de junio de 2020
LA SIERRA
Sierra, herramienta cuyos dientes rebanan chapuceramente la carne. La humana es la más difícil. Y Jimmy Sinclair, a sus dieciséis, lo sabía. En sus años de aprendizaje con el viejo destripador aprendió a utilizar la navaja choricera, sin embargo, jamás superó el trance de provocar el tránsito. El maestro siempre le decía que no debía mirar a esas chicas a los ojos. Nunca. Así que él mismo las asesinaba y, ya cadáveres, James las abría y esparcía las tripas por el suelo, por las paredes. Le seducía la sangre que impregnaba las moquetas de los burdeles, viscosa, caliente y pegajosa como queso fundido.
Cuando se lo pudo permitir alquiló el entresuelo de la finca donde tenía su negocio y mandó practicar un acceso directo entre ambos. Se hizo construir un ingenio a pedales con el cual cortar más cómodamente el material que recibía de los contactos que había establecido en su carrera y los que heredó del maestro. Todos los días, cuando a las ocho en punto alza la persiana, la cola de mujeres dobla la esquina. Miss Mary se lleva siempre las entrañas calientes y, cuando las hay, las criadillas. Todas saben que Mr. James vende la carne más fresca de todo el East End…
martes, 19 de mayo de 2020
PRIMOS
PRIMOS
Después de comer mamá nos manda a dormir la siesta. No nos apetece en absoluto así que empezamos a jugar. Tía Mamen nos riñe a través de la puerta entreabierta –Ssstt, que estamos viendo la novela. Siempre igual. Nos tumbamos en la cama mirando al techo desconchado por la humedad que baja de la azotea cuando llueve, serpenteando oscura por las paredes. Soy poco mayor que mi prima y tengo una idea –¿Jugamos a papas y mamas? Nos quitamos la ropa e intentamos hacer lo que hemos oído que hacen los mayores cuando duermen juntos. Que aburrido! -¿Cómo pueden hacerlo? Es imposible. Yo venga estirar la cosita y ella venga intentar abrir la palomita.
–No se puede, digo. Creo que mi hermana nos engaña. Así que nos vestimos y agarramos los revólveres, saltando en la cama y escondiéndonos debajo -Piñao, piñao, estás muerto. Me dejo caer al suelo y el estruendo trae de nuevo a tía Mamen. –Venga, ya está bien. A merendar, que nos vamos a los caballitos. Llega la noche y la oscuridad nos devora con su incertidumbre.
El despertador camina por la mesita a pasitos cortos –¿Ya? ¿Tan pronto?. Mientras preparo café mi prima despierta a los gemelos para llevarlos al cole después de desayunar.
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