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jueves, 20 de mayo de 2021

NO PUEDE SER

NO PUEDE SER

No puede ser. El comedor  lleno de hormigas y nadie las ve. Suben por los rincones hasta el techo y bailan bajo la mesa alrededor de las migas de pan. Algunas de ellas, muchas, suficientes para notar sus mordiscos, trepan por mis pantorrillas y el ácido fórmico satura mis receptores olfativos y pellizca mis carnes a la altura del escroto causándome olvidadas erecciones. Maldigo y exhorto a mi esposa que me las sacuda y las mate, que las pisotee, que las elimine, que las aniquile. "No hay nada, tontaina, imaginaciones tuyas". Suplico y arranco en llanto y las agarro en mis manos, que bullen febriles llenas de ellas, enseñándoselas. Sin hacerme caso se escabulle a la cocina a preparar el almuerzo y no la sigo, aterrorizado. Cómo estarà, si el comedor anda manga por hombro..!
Llaman. El timbre berrea descascarillado y nadie abre. Antonia grita: "Pero bueno, ¿no puedes abrir?" Entra un hombre joven. Creo conocerle pero no estoy seguro. Murmuran a mis espaldas. Se me acerca, risueño, y me toma del brazo. "Vamos a ver. ¿Cómo están hoy las hormigas, don Ernesto?", pregunta  mientras mi mujer se limpia las manos en el delantal...

jueves, 8 de abril de 2021

EL CANTO DEL CISNE


“Házmelo con la dulzura
De un catéter en las ingles
Con el sopor de la aguja
En su animal agonía
Punzante
En las carencias
De mis hígados flotantes"

Fueron las primeras palabras que Carlos escuchó al despertar. No era capaz de recordar si canción o poema; si noche loca o vela interrumpida. No recordaba tampoco la sacudida de la tostadora ni la chamusquina de sus dedos ennegrecidos. En este momento sólo intuía que escribía para ella en aquella noche oscura.
Antonia se debatía, meses después, entre matar o morir, entre la agonía y el vacío, todo o nada, cuando sintió el roce de las vendas en su codo desnudo. Había conectado la grabación con aquellas últimas palabras, una vez más, y apoyado la cabeza en sus brazos cruzados sobre la cama ocupada por aquel su hombre ¿soñaba? Levantó la mirada en su duermevela y vió de nuevo y por última vez aquellos ojos azules recitando:

"...de un catéter en las ingles...

viernes, 12 de marzo de 2021

BERTA

BERTA

Berta era obediente sobremanera. Aprendió a distinguir los colores y también a nombrarlos: blanco y negro, primero; después, rojo, verde y azul. El amarillo siempre se le resistió, al igual que los colores complejos, excepto el añil. Nunca utilizó las manos para pintar. En cuanto mamá se descuidaba -también aprendió a decir "mamá"- le robaba los pinceles, se los acomodaba en la boca y,  mojándolos en la paleta que aquélla olvidaba en cualquier parte, los mezclaba y pintaba las paredes. Torpemente al principio pero mejor día tras día. Una noche mamá vio luz en la buhardilla, subió sigilosa y observó, entreabriendo la puerta. Allí estaba Berta, pintando el lienzo que, blanco, parecía esperarla. Mamá no dijo nada. Al amanecer, mientras Berta dormía,  fue al desván y vió la tela: Van Gogh, autoretrato, aún fresco. Le siguieron, sucesivamente, Los girasoles, Arlequín, Las dos majas, los relojes blandos y un sinfín de copias perfectas. Los museos, poco a poco, fueron perdiendo los originales de sus obras más cotizadas. Nunca se dieron cuenta. En casa, nos acostumbramos a los lujos. 

Berta murió a los trece años, con un lastimero ladrido al despedirse...

lunes, 15 de febrero de 2021

LA LIBRERÍA

LA LIBRERIA

El muchacho lo vio en el escaparate un atardecer rosado en el que el aire pesaba agobiante bajo un cielo opresivo y confuso. No había más libros. Entró. El cencerro sobre el dintel repicó alegre avisando mas nadie apareció. Se acercó al mostrador. Sobre la madera recién barnizada, un timbre, un vaso, y una jarra. Sirvase usted mismo. Bebió y llamó al timbre. Nadie. Pasó los dedos por los anaqueles vacíos en busca de una mota de polvo inexistente.   —Quisiera comprar el libro—, voceó al aire. El eco repitió “ibro, ibro....” Esperó. Empezaba a impacientarse cuando apareció el niño en la escalera que llevaba al piso superior. Se le parecía mucho.  —Disculpe, estaba preparando la cena. Decía usted? —El libro, quisiera comprarlo. —No està en venta, es un ejemplar único. —No lo vendes? No traerás más ejemplares? —No.Te lo regalo. —Y por qué tanto esfuerzo en adecentar la vieja tienda? 
 —Todos pasan por aquí, todos  encuentran esta librería cuando están preparados. —Pero el libro está inacabado! —Por supuesto, es el tuyo. Cada uno tiene el suyo. Tienes un lápiz? Así podrás intentar terminarlo.—
El muchacho hojeó el libro. Empezaba como un diario con la fecha de un día de febrero, trece años atrás. Coincidía ésta con la de su nacimiento.
Parpadeó...







miércoles, 13 de enero de 2021

SORDERA

No escuché nada de lo que me dijo entre susurros. Simplemente le besé con el ansia de la primera vez sabiendo que sería la última. No fue ninguna película: todo me pareció tan real como la niebla en otoño o mi piel enrojecida en verano. La canción se deslizaba deslabazada entre mis piernas. No podía ser: la moqueta granadilla que iba a poner en su salón contrastaría de pena con mis paredes turquesa. El atardecer acechaba tras los incipientes neones de la avenida. Abrazados en plena calle, sólo podía ser una despedida. Pero aquellos susurros... si pudiera parar un momento la música...si se hubiese quedado atrapado para siempre en aquel pueblucho de la marmota...

Pero no. Aquí estaba, conmigo, con aquella cara de tonto picarón que sabía poner cuando quería parecer simpático. En medio de la avenida con los coches rozándonos los zapatos y mojando nuestras ropas.

Os aseguro que no sé lo que dijo. Tal vez el único consuelo sea que usted tampoco lo sabrá. Elucubrarà, supondrà, imaginará...mas no acertará. Sólo él y Sofía lo saben. Brian Ferry tapando las últimas palabras antes de los créditos y usted llorando en la sala a oscuras, dejando escapar un suspiro.

lunes, 14 de diciembre de 2020

ESTADÍSTICA APLICADA

La cimitarra, recién afilada; el revólver, cargado y engrasado; la mezcla de leche, cacao y barbitúricos, a punto. Subió la escalera con la bandeja balanceándose en sus manos. Jefren -conminó Jesusa- me duermo. Espera, querida, toma primero tu leche, verás cómo te relaja-. Tomó el vaso y acercándolo a los labios bebió, con ansia. En seguida cayó en su cotidiano sopor, conocido y aceptado. Jefren bajó los peldaños descalzo para no hacer ruido, introdujo el revólver en un bolsillo de la trenca verdeoliva y entró al salón en pos de la cimitarra dispuesto a terminar aquello y largarse con el dinero y con Eva. Debía acabar rápido si querían tomar el primer vuelo. Empezó a subir al cuarto donde el cuerpo yacía inmóvil mas al llegar al último escalón un pliegue de la alfombra lo hizo trastabillar, braceó entre maldiciones y cayó por encima de la dorada barandilla hincándose la cimitarra en el bajovientre, al tiempo que oía un disparo y sentía reventar su muslo derecho. Intentó agarrarse a la mesa del salón pero sólo consiguió hacer caer el periódico, abierto por la página de curiosidades. "El 99% de los hombres muere antes que su", pudo leer...

jueves, 12 de noviembre de 2020

EL ÚLTIMO ESCALÓN

EL ESCALÓN

...11, 12, 13.

No podía ir peor. Ya al salir de palacio mi voz interior me lo advirtió "René, el último escalón". Me cazaron desprevenido mientras preparaba el lonche de mi prima Antonia, quien a esas horas estaba siendo encotillada por sus damas de compañía para la visita de Mr. Jakobs, enviado por la casa real británica para intentar resolver algunas diferencias en asuntos de aguas territoriales. Nuestro rey siempre delegaba en ella, sabedor de sus dotes de persuasión. Mientras algunos rebeldes me encapuchaban oía sus agudos chillidos “Loui, Loui...” Más atrás, la ronca voz del rey, “Antoinette, Ant...merde”. Bajaron todos como manada de ñus en estampida arrastrándome consigo. “Allez, allez, vite!”A ciegas contaba los escalones mas con el apuro perdí la cuenta y en el último tropecé, rompiéndome la nariz.
Crujía ahora la madera bajo mis pies. Nos quitaron por fin las capuchas. Los reyes cuchicheaban tras de mí en la cola al pie del entarimado. Subí a trompicones, 11 12 13, éste con el pie izquierdo. Nada podía ir bien, toda mi vida intentando terminar escaleras con el derecho...
En el último instante oí el seco silbido de la hoja cercenando  mi cabeza...