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jueves, 13 de junio de 2019

ESPEJOS

La noche
Tan clara como tu pelo a oscuras
Desciende
Por la pendiente de tus muslos
Mientras silba
Nuestra canción

Desafina
Mas el aliento
Del último coche en la calle
Rechina
En los espejos de los armarios
Mientras intuyo poseerte

martes, 14 de mayo de 2019

EMILI

EMILI

Se despoja de la  opaca piel y la cuelga en el perchero del recibidor. Caen las fláccidas y malolientes escamas invadiendo de tediosa cotidianeidad la ducha de plato resbaladizo -otro día sin patos antideslizantes-.  Corre agua fría por cada uno de sus músculos  y siente cómo una fina y reluciente epidermis renace, como cada día desde que se hizo mayor. Millones de punzantes alfileres inyectando esperanza. Tiene la nueva piel, al principio, una esponjosa textura de mousse que poco a poco se elastifica y se adapta a su cuerpo. Cada vez más consciente de ello toma forma su yo de noche. Sale a la calle y las farolas se apagan a su paso. Nada en los escaparates reluce a estas horas. El hombre del coche azul apaga los faros, abre ansioso la portezuela trasera. Maili monta desganada y mientras se desnuda el hombre arranca. En el polígono el silencio es apenas roto por el rumor amortiguado de las máquinas en las naves. Él detiene el auto y pasa al asiento trasero, entrega dos billetes a Maili y abriéndose el pantalón cree poseerla...

Maili regresa a casa a dormir un par de horas, la piel de mousse oscura ya empieza a difuminarse. El despertador sonará pronto, la fábrica espera...

martes, 29 de enero de 2019

jueves, 13 de diciembre de 2018

SÍ, QUIERO

SÍ, QUIERO

Llegó, agazapado, el silencio. Se escondió en todos los rincones de la casa, asomando de vez en cuando la nariz por los umbrales de las puertas, respirando en el pasillo, aullando en la habitación a oscuras cuando se acostaba. Ayer aún había un resquicio para la esperanza pero nada cambió el guión. Esperó durante años ese momento en que seria libre mas ahora la libertad se presentaba apabullante y oscura. 

   Con la niña colgando del brazo caminó solemnemente los treinta metros hasta el altar mayor. La dejó junto a Javier, ámbos un escalón por debajo del sacerdote quien con una chillona voz aguda pronunciaba los votos para que la pareja los repitiese mirándose a los ojos, las manos entrelazadas. Uno de los anillos rodó bajo los primeros bancos y Pepe lo recogió y se lo entregó a su hija, su niña.

El resto del día transcurrió rápida y vaporosamente entre comida, lágrimas, baile y mucho licor y felicidad. Los chicos desaparecieron antes del vals. Pepe se acostó pronto en su vieja cama vacía desde hace años cuando ella se fue debajo de aquel autobús. Vacía como la casa ahora que se le llevan los ojos. Como su corazón vacío...

domingo, 19 de agosto de 2018

DESTROZOS



Destrozas tus uñas
Contra la pared
Difusa
Extravagante muro
De pésame y negación
Preclara
Que insufla llamas
Amarillas, rojas, azules
En los intestinos
De la apatía

Desmontas 
Los puzzles entumecientes
Confusos
Destellos de luz 
En un átomo raído
Neutro
Que se apaga en la oscuridad
De las mantas cuadriculadas
En el estómago
De la ignorancia

Descarados
Los gamberros pensamientos
Susurran engaños
Cepos
De ropa tendida
Antes de la tormenta
Te desmientes como siempre
Con un deseo añorando
La esperanza.

sábado, 18 de agosto de 2018

EL HIJO DEL TAXIDERMISTA

TXAC!!

El chasquido  de los guantes de látex al ajustarlos a las muñecas siempre le producía escalofríos de placer, igual que los instantes previos a un orgasmo. Debía hacerlo mejor esta vez. Era muy perfeccionista y el último trabajo no había acabado de convencerle. En esta ocasión alargó unos minutos el tiempo de congelación, manteniendo la temperatura. Una vez despellejado el cuerpo se dedicó a alisarlo concienzudamente con una pequeña y precisa amoladora pensada par tal menester hasta dejar reluciente toda la piel. También aumento mínimamente el tiempo de inmersión del cuerpo. La aguja del temporizador oscilaba rápida y convulsivamente en un epiléptico tembleque.

-Ya está- se dijo Abel.

Sacó el cuerpo de la piscina de escayola y lo dispuso de pie sobre el escalón más alto del pódium que presidía la habitación. En posición bípeda parecía más alto. Dispuso sus manos con las uñas mirando hacia el techo. Los colmillos asomaban sus puntas a través de una triunfal sonrisa. Prendió los ventiladores. Una vez estuvo la escayola seca, vistió el molde con la piel convenientemente encerada, pegando a ella con mucho cuidado  mechones de pelo allí donde fuese necesario. Aquel especímen era el ganador. Por eso lo había colocado en el número uno. En el dos estaba la madre, su esposa de Abel. En el tres, empatadas, sonreían las mellizas. El número uno solo tenía un ojo. Había perdido el izquierdo jugando con los nunchakus cuando crío. Ahora, desde el primer puesto del pódium le guiñaba un ojo. No había ninguna duda: el hijo del taxidermista, con su verde ojo derecho, era el ganador...

sábado, 4 de agosto de 2018

ACUARELA



Te diluyes
Tras el turquesa de la pintura
Que roba tu sonrisa
Te evaporas 
Como la nieve 
Haciéndose humo
Tras unos labios 
De mentira

Anda
Encuentra un rastro nuevo
Que revele 
Sin fin
Tus prejuicios.
Te prometeran 
El más brillante pedazo
De luna
Antes de pasearte 
Por el más profundo mar
Rumía entonces
Y vuelve si quieres
Libre
De todos los secretos