La noche
Tan clara como tu pelo a oscuras
Desciende
Por la pendiente de tus muslos
Mientras silba
Nuestra canción
Desafina
Mas el aliento
Del último coche en la calle
Rechina
En los espejos de los armarios
Mientras intuyo poseerte
Esta es la traducción personal de mi blog original en catalán. Está hecha intentando mantener al máximo el sentido original de cada una de sus entradas. Aquí encontraréis, igual que en el original, experiencias vividas y sentimientos a flor de piel. Todo he intentado transmitirlo de manera que podáis sentirlo conmigo. Si en algún momento lo he conseguido, o no, agradeceré vuestros comentarios y, sobre todo, vuestras críticas... Espero que os guste. Gracias a todos.
La noche
Tan clara como tu pelo a oscuras
Desciende
Por la pendiente de tus muslos
Mientras silba
Nuestra canción
Desafina
Mas el aliento
Del último coche en la calle
Rechina
En los espejos de los armarios
Mientras intuyo poseerte
EMILI
Se despoja de la opaca piel y la cuelga en el perchero del recibidor. Caen las fláccidas y malolientes escamas invadiendo de tediosa cotidianeidad la ducha de plato resbaladizo -otro día sin patos antideslizantes-. Corre agua fría por cada uno de sus músculos y siente cómo una fina y reluciente epidermis renace, como cada día desde que se hizo mayor. Millones de punzantes alfileres inyectando esperanza. Tiene la nueva piel, al principio, una esponjosa textura de mousse que poco a poco se elastifica y se adapta a su cuerpo. Cada vez más consciente de ello toma forma su yo de noche. Sale a la calle y las farolas se apagan a su paso. Nada en los escaparates reluce a estas horas. El hombre del coche azul apaga los faros, abre ansioso la portezuela trasera. Maili monta desganada y mientras se desnuda el hombre arranca. En el polígono el silencio es apenas roto por el rumor amortiguado de las máquinas en las naves. Él detiene el auto y pasa al asiento trasero, entrega dos billetes a Maili y abriéndose el pantalón cree poseerla...
Maili regresa a casa a dormir un par de horas, la piel de mousse oscura ya empieza a difuminarse. El despertador sonará pronto, la fábrica espera...
SÍ, QUIERO
Llegó, agazapado, el silencio. Se escondió en todos los rincones de la casa, asomando de vez en cuando la nariz por los umbrales de las puertas, respirando en el pasillo, aullando en la habitación a oscuras cuando se acostaba. Ayer aún había un resquicio para la esperanza pero nada cambió el guión. Esperó durante años ese momento en que seria libre mas ahora la libertad se presentaba apabullante y oscura.
Con la niña colgando del brazo caminó solemnemente los treinta metros hasta el altar mayor. La dejó junto a Javier, ámbos un escalón por debajo del sacerdote quien con una chillona voz aguda pronunciaba los votos para que la pareja los repitiese mirándose a los ojos, las manos entrelazadas. Uno de los anillos rodó bajo los primeros bancos y Pepe lo recogió y se lo entregó a su hija, su niña.
El resto del día transcurrió rápida y vaporosamente entre comida, lágrimas, baile y mucho licor y felicidad. Los chicos desaparecieron antes del vals. Pepe se acostó pronto en su vieja cama vacía desde hace años cuando ella se fue debajo de aquel autobús. Vacía como la casa ahora que se le llevan los ojos. Como su corazón vacío...