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jueves, 10 de febrero de 2022

LA CAMPANILLA DE CASCABEL

LA CAMPANILLA

Suena la campanilla. Oigo lamentos quejumbrosos salpicados de terribles maldiciones. Desciendo despacio la escalera conteniendo la respiración. La moqueta amortigua mis pasos, lentos comparados con el galope desenfrenado de los latidos de mi corazón. El árbol caído y los adornos esparcidos caóticamente alfombran el salón. Me acerco sigiloso y lo encuentro tendido en el piso agarrándose la pierna, la sangre disimulada en el rojo pantalón. Papá me enseñó a pescar de pequeño y he colocado un cascabel en la punta de la estrella del árbol. No estaba seguro de que funcionara pero sabía que en cuanto el cepo se cerrara caería. Doy la vuelta al hombre colocándolo boca arriba  y estiro su barba blanca la cual no se desprende, contrariando mis espectativas.  Por la ventana asoma una cabeza de reno con los ojos como platos...

jueves, 13 de enero de 2022

SE ACABÓ

Luís me pidió ver la puesta de sol y acto seguido me soltó un "ya no te quiero"; no supe qué contestar, yo, que jamás le había negado nada.
Pronto una nueva relación llenó mi vida. No me sentía aún preparada para ello pero al oir por primera vez aquella voz supe que sería para siempre. Era cuñado de Luís.  No el tipo de cuñado que todos tenemos en mente. No era soez ni desagradable ni imponía sus opiniones; era prudente y no hablaba cuando no sabía de un tema, sólo escuchaba y asentía, o no, con una sonrisa.
Por otro lado, me trataba como a una reina. Me   susurraba al oído y yo, con gusto, le complacía. El último invierno me llevó a un refugio de montaña en la sierra madrileña donde pasamos dos hermosas noches. Por el día, mientras él esquiaba, lo esperaba en la habitación  sintonizando canciones de amor, lujuria desenfrenada en el pequeño televisor del cuarto.

Fui muy feliz con él y añoro esos  años como los mejores de mi vida. Hoy, en este mercadillo donde no dejo de sonreir para que alguien me recoja y consciente de que la obsolescencia me pasa factura, echo de menos sus palabras cuando llegaba  después del trabajo, siempre las mismas: "Alexa, ponme música"...

jueves, 9 de diciembre de 2021

EL SECRETO


El hijo de María es un tesoro, oro de ley, la joya de su madre. En la escuela, el primero; sus amiguitos siempre lo buscaban para el fútbol y para intercambiar los cromos repetidos; todos querían ir con él al cine, a  misa o, simplemente, a pasear por el parque. Era, además, parlanchín y zalamero y las chicas se le acercaban confiadas en el patio del colegio o a la salida de la iglesia o le iban a animar a la cancha, dónde no se le daban mal los deportes; pese a su baja estatura jugaba al baloncesto mucho mejor que muchos chicos mayores que él aunque al hijo de María le gustaba más el fútbol.
Creció el chaval creyéndose todo lo que de él hablaban en el pueblo y se creía invencible. Sabía de su fama y se aprovechaba de ello. Solamente Petra, aun con sus fierros en los dientes y su mirada torcida, conoció un día su secreto pero no llegó jamás a contarlo.

El hijo de María, oro en paño, se despide de su madre, llama al guardia y desaparece tras las puertas de hierro dejándola con un mustio adiós colgando del intercomunicador y una lánguida lágrima en la manga...

jueves, 11 de noviembre de 2021

VERDE PISTACHO

EL CUARTO VERDE PISTACHO

Sé que estás cerca, observando mi entrepierna a través del muro. Lo sé. Y con mis trémulos muslos separados se abren tus párpados tras el minúsculo redondel que piensas que no sé ver. Mi cuarto en la pensión no es muy amplio -como el tuyo, supongo-: una cama grande para uno,  justa para dos, un pequeño sofá de escay y una mesita redonda junto al rácano minibar. No hay siquiera un triste televisor.
Sé que estàs cerca, con tu aliento rojizo y oleoso hendiendo el tabique que nos separa. Sé también que manipulas tu hombría mientras me miras y ahogas tus jadeos entre los dientes apretados. Eyaculas de cara a la pared, apuntando tembloroso hacia el pequeño boquete, apoyando la cabeza con los ojos cerrados, abres la boca apretando firme el miembro con tu fuerte y venosa mano. Un fino churrete resbala hasta el suelo oscureciendo la pintura verde pistacho reseca de mi cuarto. Una gota de sangre negra brota de tu labio inferior y salpica tus blancos zapatos de ante, los que te limpio siempre cuando sales de casa en la mañana lanzándome al aire un beso...

martes, 29 de junio de 2021

NOWHERE GIRL EPISODIO SEGUNDO

   Entonces desapareciste. Como si todo no hubiese sido más que un fuego fatuo en la noche de San Juan. Como una liebre en la lluvia de noviembre, como una lágrima en el fondo de la maleta. Como si mis besos hubiesen llenado de escarcha tu entrepierna sedienta de miel. A contracorriente, como siempre. Si ya éramos libres, ¿qué aliciente tenías? Te gustaba, te gusta, creer que eras mejor que las demás, creer que ganabas, ser el perro del hortelano ( ni como ni dejo ¿o tú sí comías?), tal vez siempre has mentido aún sabiendo que a ti te mentías mientras yo te nombraba en otros jardines.

   Entonces desapareciste. Como la niebla en el sol. Como la luz de tu ventana entre los listones de los postigos polvorientos y sangrantes. Tus ojos verdes se llenaron de hiel cuando tus afilados colmillos soltaron la presa mientras tu risa resonaba en mis sienes y mi piel rezumaba el chapapote de tu desidia.
   Entonces desapareciste. Después de voltear mis entrañas, de arrebatar mi pasado y freirlo despacio, cociéndolo después al gratén de las uñas de tus pies torcidos, de tu boca engalanada de orgullo, de tus collares falsos y el cuarzo y las piedras de nuestras perlas ensangrentadas. Entonces pugné por intentar olvidar tus migajas y te me hiciste carbón entre las piernas de mis amantes mientras rizaba el vello de mi nueva realidad lejos de tus cojines, de tu cama, de tu casa, de tu mundo de mentiras y mientras estiro la punta de mi manta nueva olvido la colcha de las cenefas descoloridas...

martes, 15 de junio de 2021

MARGARITAS EN EL JARDÍN


Los niños han salido temprano  entre empujones y sin decir adiós. Su padre les espera afuera, en el coche nuevo, desde hace rato. Fue feliz con él y no le echa de menos, en absoluto. Se habían enamorado y se casaron tan jóvenes y tan ciegos! Todo marchó sobre ruedas mientras el tiempo los devoraba despacio. A toda prisa, niños,  padres, suegros, cuñados. Unos venían, íbanse otros. Tras unos años sin tregua pudieron permitirse la casa de sus sueños, con piscina y margaritas en el jardín. Mandaron a los pequeños a un colegio inglés  y su hombre empezó a desaparecer. Cuando llegaba  tarde en la noche pidiendo gresca ella mentía un dolor de cabeza.
Se habituó al tacto del gotelé y aprendió a recorrer a tientas el pasillo de arriba, ocho pasos, y a bajar sola los escalones de cristal, doce. Una vez suyo el espacio  empezó a pensar en escapar;  el cerrojo se le resistía y entre làgrimas  imaginaba volar ventana al viento. El día que consiguió abrir el portón corrió sin tino por el jardín no sin antes besar de bruces la grava  de la entrada. Corrió y corrió tanto que la negra boca del pozo la recibió relamiéndose y volaba mientras caía y por primera vez podía ver los colores del arco iris.


jueves, 20 de mayo de 2021

NO PUEDE SER

NO PUEDE SER

No puede ser. El comedor  lleno de hormigas y nadie las ve. Suben por los rincones hasta el techo y bailan bajo la mesa alrededor de las migas de pan. Algunas de ellas, muchas, suficientes para notar sus mordiscos, trepan por mis pantorrillas y el ácido fórmico satura mis receptores olfativos y pellizca mis carnes a la altura del escroto causándome olvidadas erecciones. Maldigo y exhorto a mi esposa que me las sacuda y las mate, que las pisotee, que las elimine, que las aniquile. "No hay nada, tontaina, imaginaciones tuyas". Suplico y arranco en llanto y las agarro en mis manos, que bullen febriles llenas de ellas, enseñándoselas. Sin hacerme caso se escabulle a la cocina a preparar el almuerzo y no la sigo, aterrorizado. Cómo estarà, si el comedor anda manga por hombro..!
Llaman. El timbre berrea descascarillado y nadie abre. Antonia grita: "Pero bueno, ¿no puedes abrir?" Entra un hombre joven. Creo conocerle pero no estoy seguro. Murmuran a mis espaldas. Se me acerca, risueño, y me toma del brazo. "Vamos a ver. ¿Cómo están hoy las hormigas, don Ernesto?", pregunta  mientras mi mujer se limpia las manos en el delantal...